jueves, marzo 01, 2007

MATEJAKE

Cual extraño es descubrir la biosfera de mi ser en tus ojos, aún cuando yo permanecía en la penumbra nublosa del vació... Aceptando lo que aún no comprendo.

Camino por un rumbo conocido, inconsciente vago, llegando a un destino que no es el mío. Tomo aire, no es de noche pero no hay gente... ¿Acaso habré imaginado todo?...

Veo el reloj, las manecillas se han movido 40 minutos... ¿Dónde estuve?... Mi parpadeo no va al ritmo del mundo... Me he quedado atrás. Las melodías ridículas y melosas, hoy me parecen melancólicas, a un grado hasta torturante, mientras otras justifican mi presente tortuoso y me otorgan ideas astutas para la cruda permanente de mi alma. La lluvia dejó de ser suficiente en las parrandas de mis lágrimas.


Pero sigo, el tablero me exige continuar, pues inconcluso aún es el vencedor... Aunque no será hoy ni mañana mi último tiro, no deseo más que tu espectador, contemples la condenada realidad a la que me ha sometido la inconclusa casualidad. Ni mis ideas concuerdan en su lógica ahora y aunque perezca por ello... Aún me sorprende la oscuridad y la luminosidad que se combinan en torno a mí parpadear.

Lamentaré si un día no logro tocar sin tocar, si pierdo el sabor de la vida que se produce en cada aroma mundano, si un día mi parpadeo y su enorme margen de error, se convierten en mi único lazo con lo que llamamos realidad.