jueves, abril 13, 2006

Z en la A

Un saludo a aquellos mortales, que suspiran aun por el aroma del pavimento mojado, en honor a la nostalgia de la tierra y su recuerdo lodoso.
Un abrazo a aquellos mortales, que temen aun más a su poder que a sus arrogantes y paralizadoras debilidades.
Un beso a aquellos mortales, que bañan de sudor su alma y disfrutan de hacer suya a cada neurona y no al pellejo que muere cada noche.
Felicidades a las pasiones mundanas, que aun brindan placer a esos mortales mediocres, por que han logrado acorralarlos y conformarlos.
Gracias por los condimentos que me brindan mortales, por que sin ellos, mi carne no sería deseosa y deliciosa. Saboreando tu derrota, me rindo agotada ante lo indispensable de mi sabiduría en tu vida.
Arrogante la que crees pocilga, vistazo infértil de tus sueños renunciados.
Besas la corriente de tu hoguera, cerradura miope, que te ata las manos y taladra tu voz.
Cambiado yace el horizonte paralelo al abismo del deseo sabio, rendido al sentido, no más a la sensación.
Viajando a través de mi superior y mi inferior... Si alguien me ve, salúdenme por mí.
Mi existencia es invisible a tu letargo visual. Suprímete de mi ausencia... Mi presencia... ¿Te conozco?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ceci:
Veo con gusto que poco a poco mejoras tu estilo para escribir tu sentir, y que sobre todo, no has desistido de esta actividad que complementa tu ser.
Felicidades!!